Ante las dificultades para encontrar empleo o las precarias condiciones de los trabajos asalariados, miles de emprendedores se embarcan cada año en el reto que supone ser su propio empresario e impulsar un negocio por su cuenta. No es difícil crear nuestra propia empresa, pero tenemos que tener una idea clara del tipo de negocio que será y los trámites a seguir para su correcta creación.

1.- Plan de empresa

El primer paso que debemos dar para crear nuestra empresa es elaborar un plan de empresa. Se trata de un documento en el que desarrollaremos la idea de negocio que queremos llevar a cabo. Es un documento abierto, dinámico y no se ajusta a ningún modelo estándar. A pesar de no seguir ningún modelo concreto suele contener los siguientes aspectos:

Descripción de la empresa, negocio o iniciativa empresarial

– Referencia de la experiencia y objetivo de los promotores

– Descripción técnica

– Localización geográfica

– Estructura económico-financiera

– Organigrama de los recursos humanos

– Estructura legal

Definición del producto o servicio a suministrar

– Descripción

– Necesidades que cubre

– Diferencias con productores de la competencia

– Existencia de algún derecho sobre el producto o servicio a comercializar

Planificación de los aspectos comerciales

– Análisis de mercado

– Plan de marketing

– Establecimiento de las redes de distribución

– Plan de compras

La Dirección General de Industria y de la PYME pone a nuestra disposición una herramienta interactiva para facilitarnos la elaboración del plan de empresa.

2.- Elección de forma jurídica

La elección de la forma jurídica que tendrá nuestra empresa es una de las decisiones más importantes del proceso de creación empresarial. Contamos con muchas formas jurídicas entre las que elegir, pero debemos basar nuestra elección en la forma jurídica que mejor se adapte a nuestro negocio. Entre los factores a tener en cuenta para tan importante elección, destacan los siguientes:

Tipo de actividad a ejercer: Tanto la actividad a ejercer como el sector pueden obligarnos a recurrir a una determinada forma jurídica.

Número de personas que participen en el proyecto empresarial: Dependerá de si se trata de empresas individuales o sociedades, incluso existen formas jurídicas que exigen un mínimo de socios.

Responsabilidad de los promotores: Tendremos que elegir si restringir la responsabilidad al capital aportado a la sociedad o afrontar el riesgo de responsabilizar tanto el patrimonio personal como social.

Relaciones que mantienen los socios entre si: Cabe la posibilidad de restringir la entrada de nuevos socios o de valorar simplemente la aportación económica.

Necesidades económicas del proyecto: Es necesario un capital mínimo para determinados tipos de sociedad.

Aspectos fiscales de la empresa: Deberemos analizar el tipo de imposición fiscal al que están sometidas las actividades que realizará nuestra empresa y cómo repercutirán fiscalmente en el impuesto de la renta de las personas físicas los beneficios obtenidos.

A continuación podemos apreciar en la tabla las formas jurídicas más habituales y sus requisitos básicos:

3.- Proceso de constitución

En función de la forma jurídica que escojamos para nuestra empresa variarán los trámites que deberemos seguir para su constitución. Pero generalmente hay que seguir los siguientes pasos:

Certificación negativa del nombre: Consiste en la obtención de un certificado acreditativo expedido por el Registro Mercantil de la no existencia de otra sociedad con el mismo nombre de la que pretendemos constituir.

Escritura pública: Una vez contamos con la certificación negativa del nombre, hemos redactado los estatutos sociales y acreditamos el desembolso del capital necesario se procederá a la firma de la escritura pública ante notario. Por medio de este acto los socios firman la constitución de la empresa.

Impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados: Firmada la escritura pública contaremos con hasta 30 días hábiles para realizar el pago de este impuesto en las consejerías de Hacienda de la comunidad autónoma donde se encuentre domiciliada nuestra empresa.

Inscripción de la empresa: Para que nuestra empresa tenga plena capacidad jurídica deberemos inscribirla en el Registro Mercantil de la provincia donde esté domiciliada adjuntando la escritura pública y el impreso conforme hemos satisfecho el impuesto de transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados.

Número de identificación fiscal: Por último, deberemos, antes de 30 días naturales desde la constitución de la sociedad, solicitar el número de identificación fiscal en la Administración de la Agencia Tributaria correspondiente al domicilio fiscal de nuestra empresa. Este trámite es necesario para poder identificar nuestra empresa a efectos fiscales.

Fuente: eureka-startups.com

Siete de cada diez nuevas empresas duran apenas dos años, la mitad alcanza los cinco años, una tercera parte los diez años y sólo una cuarta parte sobrevive más de quince años. Si tenemos en cuenta que alrededor de 543.000 nuevos negocios aparecen cada mes, el número de empresas que fracasan no es muy distinto. Así nos lo cuenta la infografía de EGA Futura que acompaña estos datos con pequeños consejos para todos aquellos que se lancen a la aventura del emprendedor.

1. Fomentar la comunicación: estar en continuo contacto con tus empleados es fundamental para poder dirigir un equipo. A través de reuniones semanales fomentarás la motivación y la preparación de cara a futuros obstáculos.

2. Conocer a tus clientes:no dejes que tengan la sensación de que la empresa es una marca con la que no pueden tratar de tú a tú. Deja que te expongan sus intereses y hazles saber que intentarás cumplir con ellos.

3. Cuanto más sencillo, mejor: bastante tienen los consumidores con su vida personal como para complicársela más a través de incómodos métodos publicitarios o páginas webs indescifrables. Intenta que el tiempo que pasen en contacto con tus productos sea cómodo y llevadero.

4. Buscar oportunidades: no te quedes parado cuando surja un obstáculo. Todas las empresas han tenido que esforzarse por salir adelante y alcanzar el éxito y la tuya no va a ser menos. La creatividad y el positivismo serán los encargados de hacer que no te rindas.

5. Disponer de un sitio web: será el reflejo de tu empresa, el encargado de mostrarle al consumidor cuáles son tus fortalezas y tus debilidades. Aprovéchalo para sacarte partido e intenta distinguirte del resto de competidores.

Fuente: forbesmagazine.es

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Acerca de David Herrero

Estudié CC. Empresariales y oposiciones para Auxiliar Administrativo. Recientemente acabé un Máster en Dirección de Recursos Humanos y colaboro con CyL Digital, a la espera de nuevos proyectos laborales.
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